MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN EVANGELIO DE LA GRACIA

2da. Carta a los Corintios 5:18


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REINGENIERÍA ESPIRITUAL

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¿Qué enseña el evangelio de la gracia sobre los diezmos y ofrendas?


El apóstol nos enseña en la carta a los Gálatas 6:6 lo siguiente:

Y comparta el que es instruido en la palabra con el que le instruye, en todas cosas buenas.

Nos continúa revelando y enseñando el apóstol Pablo en 2da carta a los Corintios 9:9-11

9 Conforme ha sido escrito: Esparció, dio a los pobres, la justicia de él permanece para siempre. 10 Y el que suministra semilla al que siembra, también pan para comida suministrará y multiplicará la sementera de vosotros y aumentará los productos de la justicia de vosotros; 11 en todo siendo enriquecidos para toda liberalidad, la cual produce mediante nosotros acción de gracia a Dios; 12 pues el ministerio del servicio este no sólo está supliendo plenamente las necesidades de los santos, sino también abundando a través de muchas acciones de gracias a Dios; 13 mediante la prueba del ministerio este glorificando a Dios por la sumisión de la confesión de vosotros al evangelio de Cristo y por la liberalidad de la comunión para con ellos y para con todos.

     Creemos como el apóstol Pablo, que es la responsabilidad de los creyentes, como ministros competentes, cuya competencia proviene de Dios, llevar por doquier el evangelio de la gracia.  Si observas en todos los escritos del apóstol Pablo, él nunca solicitó diezmos a ninguna de las iglesias o amados con los que realizó su ministerio, sino que solamente les enseñó a ofrendar para el servicio a los santos en forma voluntaria, conforme a lo que Dios ponía en el corazón o mente de cada creyente.

     Los hermanos que hemos continuado el ministerio de la reconciliación dado por Cristo al apóstol Pablo, de la multiplicación de nuestra sementera, hemos suplido para que los productos de la justicia de todos los que reciben este mensaje, sean enriquecidos con esta palabra.  Para que la misericordia ya realizada del Señor llegue a sus vidas y entiendan que ya son herederos de todas las cosas.  Para que su fe o fidelidad ya consumada a la obra perfecta del Padre Eterno Jesús Cristo, abra su limpio entendimiento y entiendan, qué es reinar en vida.  Los que son enriquecidos en este conocimiento, deben ser liberales en sembrar, para que otros también puedan recibir esta palabra de gracia, ayudando a mantener este servicio de gracia a los santos por todo el planeta tierra.

     Jesús Cristo en los días de su carne habló directamente del diezmo una sola vez, según registrado en dos de sus biografías, la escrita por Mateo 23:23 y por Lucas11:42.  En esa ocasión, estaba desenmascarando a los escribas y fariseos, a quienes les mostró su ignorancia e hipocresía en medio de la gente, que precisamente usaban su diezmo para mostrar su santurronería delante de los hombres, aunque el Señor conocía su mal obrar. Entre una de las cosas que les dijo  para desenmascarar su pobre actitud religiosa les dijo:

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, pues diezmáis la menta, y el eneldo y el comino, y habéis dejado lo más importante de la ley, la justicia y la misericordia y la fidelidad; mas esto se debía hacer y aquello no dejar.

    En dicha ocasión, él reconoció que ellos diezmaban los productos de la tierra conforme a la ley, pero les corrige que no hacían lo que en verdad era lo más importante, no tenían misericordia, no practicaban la justicia con sus prójimos y muchos menos la fidelidad o la fe todavía en esperanza en esos días. El Cristo en Jesús, vino al mundo bajo la ley, la cual él mismo dijo que no vino a quitar sino a cumplir. Por tanto, hasta que no se cumpliera la última tilde de la ley, las cosas de la ley siguieron vigente, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:7-10, hasta que Cristo, le puso fin por haberla cumplido completamente. Por eso nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 10:4 que Cristo es el fin de la ley para justicia a todo el que cree. El diezmo que practicaba el pueblo de Israel y el único diezmo que pagó Abraham al Rey y Sumo Sacerdote Melquisedec, fueron dos cosas distintas. El diezmo que pagaba el pueblo de Israel era para cumplir la ley de Moisés, como enseña Deuteronomio14:22-29, teniendo el verso 29 el propósito para lo que se diezmaba en Israel.

Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, y el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que el señor  tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.

    El diezmo que pagaba el pueblo de Israel al sacerdocio de Leví no era para enriquecer a los sacerdotes y al sumo sacerdote de turno. No era para que esos dirigentes de las cosas espirituales vivieran en mansiones y tuvieran el mejor burro, el mejor mulo o el mejor caballo como medio de transportación ni la mejor carroza. El diezmo era para mantener a todos los levitas ocupados en los ritos de las cosas de los ritos de la ley, Leví era la tribu del servicio, del sacerdocio, la tribu de Israel, que además, no recibió heredad y tenía que ser mantenida por el resto de las otras once tribus de Israel. Además de alimentar a la tribu de Leví, el diezmo tenía como propósito que los levitas y sacerdotes alimentaran y socorrieran al extranjero en medio de Israel, que socorriera a los huérfanos y las viudas en medio de Israel. era la provisión del Señor para ayudar a los más desvalidos.

     Por otra parte, la única ocasión que el apóstol Pablo mencionó el diezmo, lo hizo en la carta a los Hebreos.  El apóstol Pablo siempre enseñó a las iglesias a ofrendar voluntariamente conforme a como habían prosperado, conforme a lo que el Señor ponía en sus corazones, como invitamos ahora nosotros a todos los hermanos por todo el mundo, para que esta palabra continúe corriendo. Veamos que es los que nos enseña el apóstol Pablo con relación al diezmo, en la carta a los  Hebreos capítulo 7.

     La primera vez que se menciona la palabra diezmo fue con Abraham, y se encuentra por tanto registrado en el libro de Génesis. Esto fue por motivo de que Abraham regresaba de la derrota de los reyes que se habían llevado cautivo a su pariente Lot y su casa, verso 1.  El patriarca le dio el diezmo (dekátin en Griego) de todo el botín que obtuvo para si de ganancia, al Rey y Sumo Sacerdote de Salem, Melquisedec, que le salió al encuentro a Abraham. El nombre Melquisedec significa primero Rey de Justicia, y luego Rey de Salem, esto es Rey de Paz, verso 2.  Como enseñó Cristo en los días de su carne, atado al diezmo estaba la justicia y la paz que se obtiene por gracia, por recibir misericordia por medio de la fe.  El apóstol Pablo revela en la carta a los Romanos 5:1-2

 1 Justificados, pues, a base de la fe, paz tenemos para con Dios mediante el Señor de nosotros Jesús Cristo, 2 mediante quien también el acceso hemos tenido por fe a la gracia esta en que estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

    Continúa diciendo el apóstol Pablo en los versos 5-6 del capítulo 7 de la carta a los Hebreos lo siguiente:

5 Y en verdad los que de entre los hijos de Leví el sacerdocio reciben, mandamiento tienen de tomar diezmos del pueblo según la ley, esto es, de los hermanos de ellos, aunque también han salido de los lomos de Abraham; 6 mas el no contado en la genealogía de ellos ha tomado diezmos de Abraham, y al que tenía las promesas ha bendecido.

    Fíjense bendecidos, que el diezmo fue dado por Moisés a los hijos de Leví como mandamiento según la ley o antiguo pacto. No era algo practicado en la casa de Abraham, que pasó de generación en generación. De hecho fue algo que no practicaban ni los once hijos de Jacob ni el pueblo de Israel luego de constituido en pueblo, a pesar de que Jacob en una ocasión, voluntariamente le prometió o hizo voto a Dios, si Dios fuera con el  y lo guardara en su viaje  y le diera pan para comer y vestido para vestir, y si volviera en paz a casa de su padre, YHWH sería su Dios, y de todo lo que Dios le diera apartaría el diezmo para el Señor, lo cual podemos leer en el libro de Génesis 28:20-22. Pero no fue algo que enseñó a hacer a ninguno de sus hijos, que aprendieron como pueblo a dar el diezmo con el propósito que os dije anteriormente, por medio de la ley o pacto añadido en Moisés. También revela el apóstol Pablo, de Melquisedec, que es figura de quien recibió los verdaderos diezmos para justicia, misericordia y fidelidad o fe, que en la realidad es Cristo, no es contado en la genealogía de Jacob. El último de la genealogía de Jacob fue el hombre Jesús, el que murió en la cruz como pago por nuestro rescate. ¿Entiendes ahora porque ya no hay más genealogía en Israel después de Jesús? Cristo no tiene genealogía, su casa es espiritual, y todos sus hijos son primogénitos porque nacieron en un día. Eso es lo que está revelando el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 12:23, que es la confirmación de lo profetizado por el profeta Isaías 66:7-8 cuando declara: 7 Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo. 8 ¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto dio a luz sus hijos. El verso siete corresponde a Jesús Cristo el glorificado o cabeza del cuerpo que es su Iglesia; mientras que el verso ocho corresponde al cuerpo o a toda la Iglesia. Por eso, declara de el hombre Jesús, el profeta Isaías 53:8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. El hombre Jesús no tuvo hijos o simiente, no tuvo genealogía. En cambio de Jesús Cristo declara el profeta Isaías 53:10 Con todo eso, YHWH quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, (lo cual Cristo hizo en Jesús) verá linaje, (quienes somos ahora todos nosotros sus hijos o miembros de su cuerpo) vivirá por largos días, y la voluntad de YHWH será en su mano prosperada. Y es que Cristo, como sucedió con su figura en Melquisedec, como  revela el apóstol en Hebreos 7:3 es

  sin padre, ni madre, sin genealogía, ni principio de días, ni de vida fin teniendo . . . 

    Los versos 8 y 9 de la carta a los Hebreos capítulo 7 son muy significativos, porque nos dicen:

8 Y aquí ciertamente hombres mortales reciben diezmos, mas allí, de quien se da testimonio que vive. 9 Y por así decir, por medio de Abraham también Leví el que diezmos recibe ha pagado el diezmo.

    Nosotros no somos hombres mortales u hombres que van muriendo, como dice más literalmente la expresión en el original griego, porque no somos del pacto de la ley, somos del que se da testimonio que vive para siempre, que no paga diezmos, porque somos su cuerpo en  el nuevo pacto, el pacto de la gracia. Recuerden que el pacto de la ley era un ministerio de muerte. Les dejo el verso 11 de la carta a los Hebreos capítulo 7 que dice: Sí, pues, la perfección fuese mediante el sacerdocio levítico, porque el pueblo a base de él ha recibido la ley, ¿que necesidad aun habría de que según el orden de Melquisedec se levantase otro sacerdote y no según el orden de Aarón?, sea dicho, para que completes tu ejercicio con la mente de Cristo que tienes. Amados, ¿entienden que significa que somos reyes, señores y dioses? Pues si lo entiendes, creo que pueden completar el cuadro de lo que vengo diciendo, porque hubo dos sacerdocios, dos pactos, etc., distintos. De hecho, la palabra "otro" subrayada en la cita anterior, es la palabra griega "étero", que significa "otro distinto", a diferencia de la palabra griega "allos" que significa "otro de los mismos".

    Pero echemos un vistazo a lo sucedido ese memorable día del regreso de Abraham, luego de rescatar a su sobrino Lot. Para ello, demos un viaje por medio de lo escrito en el libro de Génesis 14:15-16, donde se nos informa que Abraham cayó de noche sobre los cuatro reyes que había vencido la alianza de los cinco reyes de Sodoma y Gomorra, y los atacó y los venció, recobrando todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.

    Veamos que sucedió luego, cuando Abraham regresaba de nuevo. Nos informa el verso 18 Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; 19 y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; 21 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

    Fijaos en primer lugar que fue Melquisedec el que salió al encuentro de Abram, que todavía no había recibido el cambio de su nombre y le dio pan y vino, los mismos elementos usados por el Melquisedec del cumplimiento de la promesa de la Gracia. Fijaos que Melquisedec bendijo a Abram sin que este se lo pidiera sin hacer ninguna obra que lo justificara, nada tuvo que ver estas dos cosas de la gracia con lo siguiente que hizo Abram. Melquisedec bendice o dice bien del Dios Altísimo, el creador de los cielos y de la tierra que fue quien en realidad dio la victoria a Abram. Dios es el creador de los viejos cielos y tierra o antiguo pacto añadido en Moisés, que ya finalizó en el año 70, y es el creador de los nuevos cielo y tierra o pacto de su gracia en que vivimos ahora, no necesariamente se está hablando del firmamento o universo existente. Ahora Abram le da el diezmo o la décima parte del botín que ganó en esa guerra. Abram, quien ya había sido llamado por Dios, entendió muy claramente lo dicho por Melquisedec, y por eso procede a dar el diezmo o pago por el rescate a quien en verdad le dio la victoria para rescatar a su sobrino Lot, que fue la razón que tuvo para guerrear contra esos cuatro reyes. Abram no dio diezmo de lo que pertenecía a Lot, a quien le devolvió todo lo que le había sido quitado, ni de lo que pertenecía al rey Bera de Sodoma, como lo confirma lo escrito en el libro de Génesis 14:23-24.

    Si os fijáis bien, veréis el contraste con lo que sucede más adelante con Bera, el rey de Sodoma. El nombre "Bera" significa precisamente "Dádiva", mientras que el nombre "Sodoma" significa "Lugar del abrazamiento". Luego la acción del rey Bera de Sodoma, de ofrecerle a Abram que se quedase con la parte de lo rescatado de Sodoma y que sólo le entregase las personas rescatadas de Sodoma, es el pago del rescate de la iniquidad a Abram. Era la dádiva o regalo del lugar del abrazamiento, el lugar de la iniquidad que el Señor luego asoló, cosa que Abram no aceptó, como os dije anteriormente que Abram le manifestó al rey Bera, de acuerdo a los versos 23-24. El pago del diezmo pagado por Abram a Melquisedec es lo que luego se pone como uno de los mandamiento de la ley de Moisés y que se encuentra registrado en la porción del libro de Éxodo 30:11-16, de lo que os citaré del verso 12 al 15, porción que dice: 12 Cuando tomes el número de los hijos de Israel conforme a la cuenta de ellos, cada uno dará a YHWH el rescate de su persona, cuando los cuentes, para que no haya en ellos mortandad cuando los haya contado. 13 Esto dará todo aquel que sea contado; medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. La mitad de un ciclo será la ofrenda para YHWH. 14 Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a YHWH. 15 Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren la ofrenda a YHWH para hacer expiación por vuestras personas.

Si os fijáis la ofrenda para pagar el rescate era igual para todos, diez geras. Así sucedió con el pago del rescate que hizo Cristo en Jesús por cada uno de nosotros, no fue disminuido ni aumentado. Por eso revela el apóstol Pablo en la carta a los Colosenses  2:14 que Cristo canceló el pagaré en decretos que nos era hostil, clavándolo en la cruz. Por eso declara que fuimos comprados a precio de sangre. Eso era lo que estaba haciendo Abram al pagar la décima parte de su botín, pagar al Dios Altísimo, el pago del rescate por Lot y su casa. Cristo pagó el mismo precio por cada uno de nosotros los reconciliados con una sola ofrenda. Si buscáis en la vida de Abram antes de ese día y después de ese día, nunca lo encontrarán pagando diezmo, porque Abraham vivió su vida siempre por fe y todo lo tuvo de Dios por gracia, por eso es que revela el apóstol Pablo que el mayor y no contado en la genealogía de hombre, bendijo al menor que dependía de su gracia .

    Os invito por último, a leer las palabras de Cristo aún en los días de su carne, registradas en su biografía escrita por Mateo 17:25-26 por ocasión del cobro de las dos dracmas....

25 Y cuando entró en la casa se adelantó a él Jesús, diciendo: ¿Qué te parece, Simón?  Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran impuestos o tributos? ¿De los hijos de ellos o de los extraños? 26 Y cuando (Simón) dijo: De los extraños, le dijo Jesús: Pues entonces exentos están los hijos.

    Es precisamente lo que nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 2:19, ya nos somos extraños o extranjeros, porque somos los hijos o familia de Dios y por tanto no pagamos diezmos, sino que como dijo Cristo en los días de su carne: entonces exentos están los hijos, porque no andamos conforme a la ley, siendo reyes y señores no pagamos ni cobramos el impuesto del diezmo levítico, Así como revela el apóstol Pablo que Leví pagó los diezmos, pero los diezmos del rescate, en los lomos de Abraham de igual manera, en el cumplimiento de esa alegoría, Cristo en Jesús, pagó los diezmos por nosotros, cuando nos rescató o reconcilió consigo mismo por medio de su muerte en la cruz.

    Sí amados, en el nuevo pacto, todos los hijos de Dios somos reyes, señores, ministros, embajadores y dioses, por lo que no pagamos diezmos en el nuevo pacto. En este pacto de su gracia durante nuestro peregrinar o participación en carne y sangre, damos ofrendas voluntaria según el Padre Eterno nos ha prosperado, para que su palabra corra. Si estudiamos diligentemente en todas las cartas escritas por el apóstol Pablo, encontraremos que sólo enseñó a los amados de esos días, lo cual dejó escrito para nuestra enseñanza, que somos llamados solamente a dar ofrendas voluntarias, conforme hemos prosperado y el Señor pone en nuestro nuevo corazón o mente Cristo. Como hijos e hijas en esta peregrinación, somos reyes y señores y miembros de la familia de Dios, y como enseñó Cristo en los días de su carne en Jesús, los hijos estamos exento de pagar tributos, porque sólo tenemos un Rey: Jesús Cristo.

Para terminar esta porción, lo he de hacer, incluyendo la aportación a este respecto, de los amados de Cuba, conocidos en sus respectivas vestiduras como: Arsenio Marrero, Mauricio Beltrán y Félix René Fernández, para que también, su dádiva en ágape o amor soberano del Espíritu, sea con todos los bendecidos a quienes esta dádiva de gracia va dirigida.

LA DADIVA DE DIOS

     Bueno, como muchos ya conocen, hace algún tiempo que el acto de dar lo hemos desplazado para el final de nuestras reuniones, y ahora hemos llegado al momento de LA DADIVA, y digo así, porque ya no vamos a hablar más de siembra, pues no damos para recoger productos. A partir de hoy vamos a entender el acto de dar como siendo Dios mismo aquí en la tierra. Dios viene en nosotros a dar porque El es el dador alegre. No hemos venido a este mundo a sembrar para recoger porque no andamos como hombres sino como dioses; hemos venido a dar el fruto del Espíritu que es según Dios, el fruto del árbol del conocimiento de Dios que es esta palabra de gracia. Hemos venido a manifestar el fruto del Espíritu, que como ustedes saben es amor o ágape, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe ya consumada, mansedumbre, templanza, como lo declara el apóstol Pablo en la Carta a los Gálatas 5:22-23. De manera que cuando nosotros ponemos algún dinero en el sobre para el Ministerio, lo hacemos como resultado de lo que ha hecho esta palabra en nuestras mentes, al permitirnos comprender que es Dios el que está dando a través de nosotros.

     Entonces ¿Qué estamos haciendo? ¿Sembrando? No, Dios está ofreciendo su dádiva de amor, y como ustedes saben, la palabra dádiva significa regalo, y un regalo solo se hace para tener la satisfacción de haberle expresado amor a quien va dirigido, no esperando nada a cambio, ¿verdad?

 

 

¡ABBA Cristo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Text Box: ORACIÓN DEL QUE APORTA OFRENDA
     Señor Jesús Cristo, Dios por sobre todas las cosas, tú distribuyes todos los dones gratuitamente, que das semilla al que siembra y pan al que come.
     Esparciste y sigues esparciendo tus bendiciones sobre cada uno de nosotros los miembros de tu cuerpo en peregrinación por el planeta Tierra sin exigir nada a cambio.
     Concédenos la gracia de hacer lo mismo.
    Que cada miembro del cuerpo Cristo, que se hace llamar CRISTIANO, colabore con tú comunidad.
     Que cada uno dé lo que le dicte su corazón o conciencia Cristo en él, lo que le exija su conciencia.
     Esa será la señal de que somos cristianos o miembros de tu cuerpo, que somos tú comunidad, que somos tú familia participando en imagen terrenal, y de que nos preocupamos los unos por los otros.
     La ofrenda es un gesto de acción de gracias, no una obligación de diezmo impositivo, un acto de gratitud a Dios por sus infinitos favores o gracia.
     Es un gesto de ágape o amor del Espíritu, de repartición, de donación o regalo de un rey y señor.
     No es una limosna para acallar la conciencia. Es un regalo espontáneo, libre y generoso que caracteriza el desprendimiento del cristiano.
     Señor, que no me cierre a lo poco o mucho que tengo, que esté abierto a las necesidades de tú comunidad que es la mía también. Estoy consciente de que mi comunidad  necesita mi tiempo, mi trabajo, mi conocimiento y mis bienes. Sólo así me sentiré un miembro activo y responsable del cuerpo de Cristo.
     Continúa esparciendo pues Señor Jesús Cristo, Dios y Padre de nuestra eternidad, las bendiciones necesarias ya realizadas en ti, por ti y para tu cuerpo, para que abramos nuestro corazón a la donación. Que entendamos qué quieres decir cuando dices: Es mejor dar que recibir; porque cuando damos recibimos conforme a la ley de siembra y cosecha que ordenaste, tanto para lo positivo como para lo negativo.
     Que entendamos que solamente quien es generoso y no tiene miedo de compartir, es quien en realidad está abierto para recibir los verdaderos beneficios de Dios.

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 la  formula del reino de dios - e = mc2

E = a la vida eterna en el Espíritu Dios, lo que en la alegoría de la ciencia llaman ---> Energía.

M = muerte o circuncisión en Cristo en la carne: la muerte de Jesús, lo que los científicos llaman --> Materia.

C2 = Cristo en su plenitud, porque primero, realizó la obra de reconciliación en Jesús con una sola ofrenda. Segundo, nos reconcilió en un solo cuerpo a la vida eterna que estaba escondida en él, el Espíritu Eterno.

 

 

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